La Fundación Brigitte Bardot, que ella misma había creado, anunció su fallecimiento en un comunicado, expresando su "inmensa tristeza" ante la muerte de "quien eligió renunciar a su prestigiosa carrera para dedicar su vida y su energía a la defensa de los animales".
La actriz de "Et Dieu... créa la femme" y "Le Mépris" falleció en la mañana del domingo en su célebre residencia de La Madrague, en Saint-Tropez, según informó la fundación a la AFP.En el lugar, el camino de tierra entre bambúes que conduce a la villa estaba bloqueado por un vehículo de la gendarmería, constató un periodista de la AFP.
"La veíamos a menudo; yo la miraba pasar y, cuando estaba de buen humor, nos lanzaba besos", dijo entre sollozos Nathalie Dorobisze, una vecina de Saint-Tropez de 50 años. "Es extraño que ya no esté aquí, porque siempre ha estado", añadió.La Madrague era un emblema para BB (Brigitte Bardot) y, de hecho, dio nombre a la marca de moda que había lanzado.En la misma red social, Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional, con la que Brigitte Bardot no ocultaba su cercanía, rindió homenaje a una mujer "increíblemente francesa: libre, indomable, entera".En los últimos años, Brigitte Bardot, que encarnó la liberación de las costumbres en la Francia de los años 50, se distinguió sobre todo por sus declaraciones sobre política, inmigración, feminismo y cazadores... algunas de las cuales le valieron condenas por injurias racistas."La libertad es ser uno mismo, incluso cuando molesta", proclamaba, desafiante, como epígrafe de un libro titulado "Mon BBcédaire", publicado a principios de octubre.Antes de ser noticia por sus posiciones políticas y sociales, la mujer conocida por sus iniciales, B.B., fue nada menos que un mito.El mito de una mujer emancipada de los códigos morales, de vestimenta, amorosos y sexuales y... de lo que se esperaba de ella. Una mujer que "no necesitaba a nadie", como la hizo cantar Serge Gainsbourg en 1967, y tan conocida en Cannes como en las playas brasileñas.Brigitte Bardot, la primera celebridad que prestó sus rasgos al busto de Marianne, fue una suerte de Marilyn Monroe a la francesa: como ella, rubia, de belleza explosiva y vida privada tumultuosa, perseguida por los paparazzi.B.B., Marilyn… “Estoy seguro de que sus dos estrellas forman el dúo más bello del cielo”, señaló a la AFP Francis Huster, que rodó con Bardot en 1973.Marilyn fue "una mujer explotada, a la que nadie comprendió, que por ello acabó muriendo", recordaba Bardot, que la conoció en 1956.Un error que ella no repetiría al retirarse a los 39 años, dejando tras de sí una cincuentena de películas y dos escenas que han entrado en el panteón del séptimo arte: un mambo febril en un restaurante de Saint-Tropez ("Et Dieu... créa la femme", 1956) y un monólogo en el que enumeraba, desnuda, las distintas partes de su cuerpo, al inicio de "Le Mépris" (1963)."Nadie ha descrito mejor a Bardot que el escritor François Nourissier", declaró a la AFP Gilles Jacob, antiguo presidente del Festival de Cannes: "Un equilibrio inestable entre el capricho y la damnación”. Pierre Lescure, otro expresidente del festival, rindió homenaje a su "belleza demencial y como nueva, absoluta y descarada".Nada predestinaba a la joven Brigitte a este destino: nació en una familia burguesa parisina en 1934, se apasionó por la danza y probó suerte como modelo. Con apenas 18 años, se casó con su primer amor, Roger Vadim, quien le confió el papel de Juliette en "Et Dieu... créa la femme", que sacudió el orden establecido y le puso la etiqueta de símbolo sexual. Tras el éxito de la película, encadenó rodajes, desató pasiones y se quemó bajo los focos.En 1960, en la cima de su fama, dio a luz a un niño, Nicolas, su único hijo, bajo la mirada inquisitiva de la prensa. Afirmando carecer de instinto maternal, la actriz dejó que su marido Jacques Charrier criara a su hijo.Más tarde se casó con el millonario alemán Gunter Sachs y después con el industrial Bernard d'Ormale, cercano al Frente Nacional.
Crías de foca
Se convirtió entonces en otra Bardot, una figura de la causa animal. El punto de inflexión llegó en el rodaje de su última película, "L'histoire très bonne et très joyeuse de Colinot trousse-chemise" (1973), ante una cabra a la que compró e instaló en su habitación de hotel.Defensa de los elefantes, oposición a los sacrificios rituales, a la tauromaquia o al consumo de carne de caballo... la lucha no había hecho más que empezar.Viajó a la banquisa en 1977 para alertar sobre la situación de las crías de foca, una secuencia muy mediatizada que ocupó la portada de Paris Match y le dejó recuerdos amargos.La mayor parte de su segunda vida transcurrió a resguardo de las miradas, en el sur, entre La Madrague y una segunda residencia más discreta, La Garrigue. Allí recogía animales en apuros y gestionaba la fundación que lleva su nombre, creada en 1986.Una estructura que siguió beneficiándose de la imagen glamurosa de sus comienzos. La marca de moda que lleva su nombre, Brigitte Bardot Paris, despliega colecciones modernas inspiradas en las siluetas de los años 60 y 70. La empresa que desarrolla la marca destina así una parte de sus ingresos a Family Trademark TLM, sociedad titular de los derechos exclusivos de la marca Brigitte Bardot a escala mundial, que financia la Fundación Brigitte Bardot. La exactriz también contaba con una marca de lencería homónima, Brigitte Bardot Lingerie.En una entrevista concedida a BFMTV en mayo, declaró que deseaba "la paz y la naturaleza" y vivir "como una granjera". Este otoño fue hospitalizada para una intervención quirúrgica cuya naturaleza no se reveló.Al referirse a la muerte, advirtió que quería evitar la presencia de "una multitud de imbéciles" en su funeral.Con AFP