Daniel Roseberry alcanzó el firmamento al sumergirse en las profundidades. En la inauguración de la Semana de la Alta Costura de París, el 6 de julio, el diseñador estadounidense se embarcó en una exploración tanto creativa como tecnológica, ofreciendo un recital sensible, onírico y desbordante de imaginación.
Unos minutos antes del desfile, el bullicio era palpable en la entrada del monumento construido para la Exposición Universal de 1900, mientras un séquito de personalidades y estrellas ascendía la inmensa escalera del edificio: Michelle Yeoh, Emma Corrin y Bad Bunny, acompañado de su hermano, hacían subir los decibelios. Christian Louboutin, Law Roach, Sidney Toledano o Delphine Arnault… la flor y nata de los gigantes del lujo y de la prensa también se acomodaba en la gran galería, donde un inmenso espejo hacía las veces de pasarela luminosa, reflejando los frescos de Georges Picard. Marisa Berenson, nieta de Elsa Schiaparelli, apareció entonces radiante con un magnífico vestido largo negro ceñido, cuyo tren sostenía con elegancia mediante una cadena de oro, llevada con el brazo extendido. A modo de símbolo, se situó bajo el fresco del Triunfo de la Mujer. Y aquel lunes por la mañana, el triunfo fue también el de las 30 mujeres que avanzaban lánguidamente al compás de un conjunto de bajos sordos, violines lacerantes y cantos profundos ideado por Ben Brunnemer.Daniel Roseberry tituló esta colección de Alta Costura otoño-invierno 2026/27 "La llamada del vacío". Pero no fue tanto por estar suspendida en el vacío como en los abismos adonde el diseñador condujo al público fascinado. En enero, su trabajo sobre "La agonía y el éxtasis" había cautivado al sector por su finura, sus exploraciones y su creatividad. El estadounidense apunta en su nota de intenciones que intentó reproducir la fórmula ganadora… sin éxito. "Entré en un círculo vicioso que rechazaba toda posibilidad y que me sumió en una gran angustia, en la que nada nuevo podía surgir, explica. Al intentar controlar el proceso creativo e ignorar lo que los franceses llaman 'la llamada del vacío', asfixié no solo mi propia creatividad, sino también el trabajo mismo. Las fórmulas son la antítesis de la magia de la creación, que solo puede manifestarse en un abandono total a lo desconocido".
A la vista de la imaginación desplegada este soleado lunes, cuesta creer que su creatividad pudiera haber estado coartada. La multiplicidad de ideas, las sutiles fantasías y los detalles precisos abundan en esta colección inspirada en los organismos marinos, donde cada silueta da muestra de una notable delicadeza y de un gran dominio del saber hacer. Daniel Roseberry los aprovecha al máximo en unos bóxer de encaje negro transparente bordados con flores de punto y perlas; en un vestido de encaje rosa pálido y georgette plisado tono sobre tono lucido por Amelia Gray; o en su look denominado "Un vestido sobre un vestido" que, visto de frente, presenta un vestido bustier bordado con hilos de plata, perlas, strass y conchas marinas. Pero, visto desde atrás, el look revela un vestido de crepé blanco microplisado en el que se descubre un corsé de encaje que dibuja un rostro. Y es, sin duda, el mayor logro de este desfile: el diseñador y sus equipos creativos han logrado integrar multitud de innovaciones en la construcción de las siluetas, explorando las posibilidades que ofrecen los nuevos materiales para, en primer lugar, captar la atención del público y, a continuación, reforzar la sensación de sumergirse en un universo nuevo."La alta costura siempre ha transformado lo ordinario en extraordinario. Aquí, esa transformación nos invita a ir más allá de los llamados materiales 'nobles' y a preguntarnos si la belleza reside en el propio material o en la imaginación capaz de reinventarlo. Hemos combinado las técnicas de la alta costura con materiales sintéticos: en lugar de las sedas, satenes y lanas tradicionales, hemos utilizado látex, silicona y capas de pintura horneadas y luego esculpidas en siluetas. Asimismo, hemos cuestionado algunos de los códigos emblemáticos de la casa. En Schiaparelli, nuestros códigos nunca son reliquias que deban conservarse tras una vitrina".La apuesta podía parecer arriesgada, dado que el aporte tecnológico podría chocar con la delicadeza del saber hacer. No ocurre así en el trabajo de Schiaparelli. Los LED se integran sutilmente en los bustiers para imitar la bioluminiscencia de organismos de las profundidades, y tanto el látex como la silicona se funden en las siluetas con naturalidad, atrayendo la mirada y generando una sensualidad nueva para una generación emergente de delicadas armaduras para mujeres poderosas. Y las texturas casi indefinibles se adaptan a la perfección a un enfoque de biomimetismo inquietante.
Aquí, una de las chaquetas de látex negro deja asomar grandes tentáculos y se combina con unos pantalones del mismo material, ultrajustados; allí, un vestido de tul está cubierto de lunares de silicona y, gracias a sus variaciones de tonos y su construcción escultural, evoca una medusa; o bien una increíble creación que representa un coral vivo en el fondo del océano. Esta última, según la casa, ha requerido más de 9850 horas de trabajo. Se compone de un corpiño moldeado en jersey color coral recubierto de silicona lacada en tono coral. A continuación, está adornada con tentáculos de crin color piel y ramilletes en miniatura. El conjunto ha sido modelado y bordado a mano. Cuando la proeza técnica se desvanece ante el propósito onírico."Es el resultado del trabajo de los equipos de los talleres, que han explorado las oportunidades con estos nuevos materiales. Para la casa, han supuesto numerosas experimentaciones y ha sido necesario un intenso intercambio con ingenieros y especialistas para encontrar las densidades adecuadas de silicona e integrar del mejor modo estas tecnologías. Lo maravilloso es que ahora contamos con los conocimientos para responder del mejor modo a las expectativas de nuestras clientas", explica, radiante, a FashionNetwork.com Delphine Bellini, la directora general de la marca fundada en 1927 y propiedad de Diego Della Valle desde 2007. "Ha sido todo un reto, ya que los equipos comenzaron a trabajar en el proyecto hace tan solo cuatro o cinco meses".
La expresión perfecta de este éxito moderno para una casa pronto centenaria reside sin duda en la última propuesta de Daniel Roseberry. Este vestido se compone de un corpiño moldeado en silicona blanca esmaltada que le confiere un efecto porcelana. En la espalda, los efectos de lazado crean el vínculo con la falda blanca con flecos. Pero esta deja entrever, a través de finos hilos luminosos, una luz amarilla y cálida. Los complementos refuerzan la armonía del conjunto con broches, pendientes y anillos, pero también con bolsos y zapatos (entre ellos, el nuevo modelo "Bubble"), que mezclan oro, corales y conchas marinas, y representan anémonas o erizos de mar.Una propuesta deseable e innovadora para la casa, que la sitúa en una trayectoria orientada hacia el futuro. En un mercado del lujo que busca nuevas fuentes de crecimiento, su directora general afirma el auge de la casa. De hecho, acaba de duplicar el tamaño de su espacio dentro de los grandes almacenes Bergdorf Goodman de Nueva York. "Hemos ampliado este espacio aplicando el concepto que Daniel Roseberry había imaginado inicialmente en Harrods, como un recorrido por un apartamento de Schiaparelli que culmina en el cuarto de baño", señala la directora. Aunque la marca se esmera en controlar la exclusividad de sus productos y de sus interacciones con sus clientas, Delphine Bellini confirma que la marca debería anunciar próximamente otras instalaciones de este tipo que permitan escenificar y poner en valor el delicado trabajo de Daniel Roseberry y sus talleres.