Un problema de "salud pública", un "escándalo"… El director general de Vivobarefoot, Galahad Clark, no se anda con rodeos al referirse a lo que considera la ignorancia del sector del calzado. Pero la situación empieza a cambiar. El concepto de calzado “barefoot” o respetuoso —zapatos diseñados para adaptarse a la posición natural del pie humano— está propiciando el lanzamiento de un número creciente de empresas especializadas en toda Europa. Fundada en 2012, Vivobarefoot debe, por tanto, hacer frente a una competencia cada vez mayor y afianzar su liderazgo en el mercado.
En consecuencia, Vivobarefoot está ampliando su red de tiendas propias. Con alrededor de veinte puntos de venta, la red incluye ahora una tienda en Toronto y, dentro de un mes, otra en Nueva York. La marca también se prepara para entrar directamente en el mercado chino con la próxima apertura de una tienda propia en Shanghái.El sur de Europa, principalmente Francia e Italia, tampoco se queda atrás: aunque allí la cultura del calzado minimalista aún está en sus inicios, la marca aspira a abrir su primera tienda en Francia en los próximos 12 meses.
"La edad no es tan importante como la mentalidad"
Para hacer su oferta más accesible, Vivobarefoot ha estructurado sus colecciones en torno a tres ejes: Lifestyle, Outdoor y Active. La marca se esfuerza por desprenderse de la imagen puramente médica del “barefoot” adoptando los códigos de la moda y la cultura pop. Participó en el showroom "Good People" de John Kiszely durante la Semana de la Moda de París y prepara una nueva activación para la edición de enero."Queremos conquistar al público de París tanto como al de Annecy o Chambéry", afirma Goulven Caradec, director de ventas y comunidad para el sur de Europa.
Esta amplitud se refleja en sus embajadores, que van desde el legendario productor de hip-hop Timbaland hasta el campeón mundial de surf John John Florence, pasando por el jugador de la NFL Mack Hollins. Aunque su público objetivo principal son personas de treinta y tantos años con predilección por los deportes de resistencia, las actividades al aire libre y el yoga, la marca se niega a encasillarse."La edad no es tan importante como la mentalidad", insisten Galahad Clark y Dan Dougherty, el director global de ventas. Para atraer a los consumidores más jóvenes, Vivobarefoot también tiene previsto realizar pruebas el próximo año con un minorista online austríaco de moda cuyo nombre combina una fruta y un color: Blue Tomato.
¿Una empresa abierta a los inversores?
Tras haber superado la simbólica barrera de los 100 millones de euros de facturación, Vivobarefoot se ha consolidado como uno de los líderes de un mercado en auge. En tan solo cuatro años, el número de marcas especializadas en calzado “barefoot” ha pasado de unas 20 a más de 500 en todo el mundo, con varias docenas en España, la República Checa y Eslovaquia.Vivobarefoot disfruta de una valiosa ventaja: alrededor del 70 % de la empresa pertenece a Galahad Clark y a su primo Asher Clark, y actualmente se apoya en dos socios minoritarios: el holding familiar belga Sofina y el grupo industrial vietnamita Stella, que supervisa una gran parte de la fabricación.
Y, aunque la marca no busca inversores de forma activa, podría tomarse el tiempo de considerar cualquier oferta que se le presente para respaldar su crecimiento global y mantener su liderazgo tecnológico, como demuestra la reciente implantación de la tecnología de escaneo 3D del pie, diseñada para optimizar la precisión de cada modelo. Vivobarefoot se encuentra, por tanto, en una etapa crucial. "Las cosas se están poniendo serias", dice sonriendo Galahad Clark, para quien todo comenzó hace más de 15 años.
La teoría de la alineación postural, la base de la marca
La historia de Vivobarefoot comienza con una toma de conciencia. Galahad Clark es descendiente directo de la familia que construyó el imperio del calzado Clarks, socavado por el capitalismo moderno. “Estaba en el colegio cuando la familia puso fin al negocio. Fui testigo del colapso de una excelente compañía que había pasado a ser una empresa capitalista, gestionada por una dirección externa”, confiesa el director general con un toque de amargura.
En busca de un camino diferente, el joven llegó a plantearse alejarse del mundo del calzado durante un tiempo. Entonces, su pareja de aquel momento, una arquitecta, le presentó United Nude, lo que lo introdujo en el mundo del calzado de tacón alto de inspiración arquitectónica. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó cuando retomó el contacto con su amigo de la infancia Tim Brennan, estudiante del Royal College of Art y practicante de la Técnica Alexander (una forma de terapia de alineación postural). Él le demostró que el calzado tradicional perjudica la postura humana y desencadena una cascada de lesiones.
La medicina occidental y las marcas asiáticas se quedan atrás
Galahad Clark descubrió entonces el concepto del calzado "barefoot": diseñar zapatos con suelas ultradelgadas, planas y flexibles para permitir que el pie funcione de forma natural. "Resulta sorprendente hasta qué punto son pocas las personas en la industria del calzado que comprenden la anatomía y la biomecánica del pie", señala el director ejecutivo.Tras varios intentos de colaborar con gigantes como Nike, Under Armour y Clarks, el empresario decidió seguir su propio camino. Con el apoyo de Tim Brennan y de científicos del ámbito académico, Vivobarefoot se lanzó oficialmente en 2012.
Para su fundador, la firma va más allá de ser una mera marca de ropa deportiva: es una misión de salud pública. El director general critica el persistente punto ciego de la profesión médica occidental respecto a las extremidades inferiores. "En la facultad de medicina, los pies siempre se enseñan de forma muy diferente a las manos. Los médicos, fisioterapeutas y pediatras, en mi opinión, siguen equivocados respecto a la función de los pies. En la ciencia médica occidental, los pies siguen siendo mal comprendidos", afirma con exasperación.Citando el trabajo de Courtney Conley y Milica McDowell, resumido en el libro "Walk", el director ejecutivo sostiene que sus opiniones se basan en abundante evidencia científica, lo que le permite afirmar que "durante los últimos 150 años, los seres humanos han llevado calzado que les ha deformado los pies y han pasado toda su vida sentados en sillas que les han distorsionado la postura. Debido a este estilo de vida sedentario y a unos pies deformados y débiles, el 50 % de las personas en Occidente mayores de 50 años padece enfermedades crónicas", explica. Sin embargo, aunque el conocimiento anatómico del pie ha sido durante mucho tiempo un ámbito de especialización asiático, las principales iniciativas comerciales han surgido en Europa.