Dolce & Gabbana tituló su última colección de moda masculina "El retrato del hombre". Quizá deberían haberla llamado "Retratos de muchos, muchísimos hombres", dado lo amplio y divagante del resultado.
Presentada el sábado en su espacio de desfiles de Viale Piave, en Milán, la colección ofrecía sin duda numerosas prendas estupendas. Lo que le faltaba era enfoque.Incluso en la propia secuencia del desfile, con modelos que de pronto saltaban del público, deambulaban por la escenografía y, finalmente, acababan desfilando por la pasarela. Fabricada en Formica de imitación mármol, esta también chirriaba visualmente.
No ayudó que el ánimo a la entrada fuera sombrío, ya que los miles de seguidores que suelen abarrotar las aceras a las puertas de los desfiles de Dolce & Gabbana estaban ausentes debido al cielo plomizo y la lluvia persistente.Con todo, Domenico Dolce y Stefano Gabbana siguen siendo grandes sastres, y hubo algunas sensacionales declaraciones de estilo. Sobre todo en el tejido del momento, el tweed Donegal moteado, confeccionado con mezclas de lana y cachemira. El traje de apertura en gris piedra pálido, con una chaqueta de silueta de gánster, solapas desmesuradas y pantalones anchos, fue perfecto. Igual de redonda resultó una versión de tres piezas, en la que la chaqueta se sustituyó por un jersey negro de mohair.
Pero entonces, justo cuando estábamos en plena sección de día, un modelo galán de pelo engominado que estaba a mi lado saltó a la pasarela, ataviado con una chaqueta negra metalizada y combinada con pantalones de pijama y zapatillas de estar por casa. Con ello, la serie de retratos pasaba del chic caballeroso al dandismo patricio.Para las noches más frías, Domenico y Stefano idearon todo tipo de dramáticos abrigos de borreguillo para hippies de postín. Para casa, el dúo propone batas de leopardo sintético, perfectas para el carácter sensual mediterráneo.Si a eso sumamos los grandes abrigos militares, las chaquetas de terciopelo ribeteadas y la más estilosa de las chaquetas de húsar, en esta colección había algo para todos. Incluso hubo un momento deportivo: camisetas de fútbol con la leyenda Soccer Club u 84, el año en que la pareja fundó su marca.
"Cada hombre es visto como un universo autocontenido de pasiones, recuerdos y desatenciones. La pasarela se convierte en una galería contemporánea de retratos vivos, donde cada look funciona como un autorretrato psicológico y sartorial", entonó un locutor de acento británico antes del desfile, mientras un vídeo mostraba a decenas de modelos con sus looks.Sin duda, se trató de una colección comercial, pero quizá no de un gran espectáculo. Resultaba inevitable pensar en la obra clásica del también siciliano Luigi Pirandello, "Seis personajes en busca de autor". Este desfile se sintió como decenas de modelos en busca de un hilo conductor común.