Con el virtuosismo de la alta costura como hilo conductor, una creatividad desbordante y una ejecución impecable, la Semana de la Alta Costura de París vuelve a exhibir la diversidad de talentos que conviven en el calendario.
Elie Saab imagina un invierno de rosas y sueños
Rosas, encajes y plumas marcarán la temporada otoño-invierno según la visión de Elie Saab, que presentó el miércoles 8 de julio su nueva colección de alta costura. Bajo el título "Le Bal des Rêves Indomptés" ("El baile de los sueños indómitos"), el diseñador se inspira en los universos de Magritte y Dalí para dar forma a una serie de "vestidos de diosas" de siluetas etéreas.
Hace un año, Elie Saab presentó su alta costura en la escalinata Belle Époque del Pavillon Cambon, con una colección a la vez opulenta, escultural y abiertamente sensual, que jugaba con la idea de los pliegues y los volúmenes. El pasado enero, la colección de alta costura de primavera-verano se instaló en el Palacio de Chaillot para una temporada inspirada en el "hippie chic" marroquí de los años setenta, que exploraba los reflejos y las refracciones provocados por prendas que destilan una minuciosa maestría artesanal.Para la temporada otoño-invierno 2026/27, la firma regresó al Palacio de Chaillot. Allí, numerosos turistas que desafiaban la ola de calor para contemplar la Torre Eiffel pudieron ver desfilar también a invitados como la actriz Heart Evangelista, la modelo Poppy Delevingne y Olivia Palermo, que accedieron al emblemático edificio art déco, próximo a celebrar su noventa aniversario.
La primera parte de la colección está dominada por el negro y el rojo burdeos. Las rosas aparecen de forma constante, ya sea bordadas, estampadas o esculpidas en seda sobre cuellos y bolsillos. Cuando no es la seda o la organza, es la pedrería la que aporta brillo a vestidos de amplios drapeados, largas colas, delicados plisados satinados y ricos terciopelos.La segunda parte introduce una paleta más suave, con tonos beige, plata, rosa empolvado y toques de lila. Las rosas se reinterpretan mediante bordados de pedrería o flores aplicadas sobre delicados tejidos que envuelven vestidos cortos. El desfile concluye con una evocación de los años veinte a través de vestidos de flecos perlados cuyos relieves generan sugerentes efectos degradados.
Estos degradados vuelven a aparecer en uno de los diseños más destacados de la colección: un vestido sirena de escote halter en el que el encaje negro translúcido y brillante se funde con un elaborado plumaje rosa empolvado. Las plumas adquieren además un protagonismo especial al transformarse en sofisticadas máscaras que culminan en un espectacular tocado con forma de cisne negro.
En Jean Paul Gaultier, Duran Lantink retoma las riendas
La primera colección del diseñador neerlandés para Jean Paul Gaultier despertó reacciones contenidas, hasta el punto de que el propio Gaultier salió públicamente en defensa del talento de su sucesor. Sin embargo, Lantink ya había demostrado con su propia firma una gran capacidad para reinventar la silueta, una creatividad que volvió a desplegar este miércoles en su segundo desfile de alta costura para la maison.
En la sede de la firma, ubicada en el hôtel particulier de la rue Saint-Martin, el diseñador presentó una colección otoño-invierno 2026/27 inspirada en el universo ecuestre. Las referencias a la doma y a la competición hípica recorrieron toda la propuesta: largas trenzas rematadas con grandes lazos, culottes y pantalones de equitación protagonizaron la mayoría de los looks. Los modelos, tanto femeninos como masculinos, desfilaron por la galería, cuyas paredes se cubrieron con grandes telas blancas, avanzando con un paso que evocaba el movimiento de los caballos mientras sostenían la mirada de las primeras filas del público. Desde el balcón del primer piso, los equipos del taller seguían el desfile con visible emoción.Ante la mirada de Jean Paul Gaultier, acompañado por Catherine Deneuve, Duran Lantink desplegó todo su universo creativo. Unas veces evocó directamente la anatomía del caballo; otras, introdujo sutiles desequilibrios en un conjunto de doble satén de seda mediante una protuberancia lateral o reinterpretó un vestido entallado con un escote en forma de proa. Maestro en el manejo de los volúmenes, el diseñador logró sorprender sin perder el equilibrio de las siluetas. También rindió homenaje a los archivos de la casa con referencias como un vestido-armadura inspirado en la colección de alta costura de 2008-2009. Es, sin embargo, en sus propuestas más excéntricas donde Lantink demuestra mejor su talento y personalidad: un top escultórico cubierto de largos canutillos de cristal y perlas negras, un vestido rosa del que emergen cuellos de flamencos o varios vestidos corsé atravesados por llamativas protuberancias.El desfile, compuesto por 34 looks, culminó con una intensa secuencia musical diseñada por Frédéric Sanchez. La última salida correspondió a una imponente silueta duquesa, cuyo vestido se abría en amplios volúmenes laterales formados por estructuras tubulares y múltiples capas de tul de seda y poliamida en color burdeos. Esta vez, el diseñador fue despedido con una larga ovación en pie, confirmando el respaldo del público a su nueva etapa al frente de la casa del grupo Puig.
Stéphane Rolland revive a Dalida durante un desfile de alta costura en el Olympia
Las primeras notas de Dalida comienzan a sonar en el Olympia incluso antes de que aparezca la primera modelo. Para presentar su colección de alta costura otoño-invierno 2026/27, Stéphane Rolland convierte el legendario teatro parisino (escenario de algunos de los momentos más memorables de la cantante) en el marco de su desfile. Inspirándose en el regreso de Dalida a los escenarios a comienzos de los años setenta, el diseñador no busca reproducir la imagen de un icono, sino trasladar, a través de treinta y tres siluetas, la fortaleza recuperada de una mujer que ha sabido renacer tras superar sus heridas.
El desfile se abre con las primeras notas de "Il y a toujours une chanson", interpretada por Dalida en el Olympia en 1977. La pasarela, concebida como una prolongación del escenario, transforma el mítico teatro en una gran sala de desfiles y sumerge de inmediato al público en el universo de la artista. Como cierre, "Helwa Ya Baladi", interpretada por Oumaima Taleb, pone el broche final a este paréntesis musical a modo de último bis.Horas antes del desfile, Stéphane Rolland explicaba a FashionNetwork.com que había encontrado la inspiración en un momento muy concreto de la vida de Dalida. "No hemos querido contar a la Dalida que todo el mundo imagina. Nos hemos centrado en los inicios de los años setenta, cuando regresó de la India y volvió a actuar en el Olympia. Era una mujer distinta, más serena, vestida completamente de blanco y con un maquillaje mucho más suave. Esa es la Dalida que nos ha inspirado".Ese renacimiento impregna toda la colección. Las primeras siluetas desfilan envueltas casi exclusivamente en blanco, crudo y crema. En el universo de Stéphane Rolland, estos tonos trascienden la mera paleta cromática para convertirse en símbolos de luz y celebración, mientras crepés, gazares, muselinas y organzas capturan cada haz de luz que atraviesa la pasarela. Las largas capas flotan tras las modelos y los volúmenes parecen suspendidos en el aire, creando la sensación de que las siluetas se deslizan en lugar de caminar.
Entre las propuestas más espectaculares destaca un vestido blanco inmaculado de profundo escote, rematado por una monumental falda escultórica de plumas. El tejido parece cobrar vida con cada paso de la modelo, generando nuevos relieves en movimiento. Más que un vestido, la creación se convierte en una presencia etérea y monumental al mismo tiempo.
Poco después, un amplio abrigo blanco envuelve por completo una silueta de la que apenas sobresale un discreto cuello rojo. Conforme la modelo avanza, el abrigo se abre lentamente para revelar un conjunto íntegramente escarlata, formado por un top de cuello alto y una larga falda recta, ambos profusamente bordados con cristales. La aparición rompe de forma radical con la blancura de los primeros looks y marca un giro dramático en el desfile, como si el escenario se encendiera de repente.
A partir de ese momento, la narrativa gana intensidad con la irrupción del negro. Un vestido largo de volúmenes arquitectónicos, prolongado por una espectacular cola, dibuja una silueta de marcada teatralidad, mientras un collar escultórico enmarca el rostro de la modelo.El trabajo de los talleres desempeña un papel esencial en esta puesta en escena. "Todos los bordados están realizados con piedras preciosas. Debo rendir homenaje a nuestros talleres, que han hecho un trabajo excepcional. Todo se confecciona en París, siguiendo la más pura tradición de la alta costura", explica el diseñador. Cristal de roca, amatistas, cuarzo y otras piedras preciosas recorren las siluetas con destellos que captan la luz con elegancia, sin caer nunca en la ostentación.Más allá de la colección, Stéphane Rolland reivindica una determinada concepción de la alta costura. "Somos una de las pocas casas completamente independientes. Nos autoproducimos y toda la colección se confecciona en París por un equipo de unas treinta personas. Además, tenemos una responsabilidad: transmitir este saber hacer a las nuevas generaciones", afirma.Esa misma exigencia define también su modelo de negocio. Sin tiendas propias, la maison recibe a sus clientas únicamente con cita previa en sus salones parisinos. "Queremos ofrecer una experiencia única. Incluso nuestra línea de semi-couture se realiza casi como una colección de alta costura. Atendemos personalmente a cada clienta, adaptamos el vestido a sus deseos y confeccionamos un maniquí a su medida. Para mí, el verdadero lujo es el servicio", asegura Stéphane Rolland.Cuando las últimas notas de "Helwa Ya Baladi" resuenan en el Olympia, las treinta y tres siluetas ponen el punto final a una colección que no pretende narrar la vida de Dalida, sino evocar la emoción de su regreso a los escenarios. Durante unos minutos, el mítico teatro parisino recupera una de sus voces más inolvidables, esta vez traducida al lenguaje de la alta costura.