Nike negocia en exclusiva el patrocinio de los balones oficiales en las competiciones europeas masculinas, desbancando a su rival Adidas, una operación que reforzaría la visibilidad del gigante estadounidense de la ropa deportiva, aunque es poco probable que resuelva los problemas estructurales que afronta el grupo.
UC3, la empresa conjunta entre la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol y la Asociación de Clubes Europeos, informó el jueves de que mantiene negociaciones con Nike para convertirse en proveedor oficial de balones entre 2027 y 2031, una función que Adidas ha desempeñado durante 25 años. La UEFA actúa como máximo organismo del fútbol europeo, mientras que la EFC representa a los clubes.Una portavoz de Nike confirmó la existencia de las conversaciones, aunque evitó aportar detalles, mientras que Adidas señaló en un comunicado que no renovará el contrato. Según el Financial Times, que cita a una fuente familiarizada con el asunto, el valor del acuerdo en el conjunto de competiciones podría prácticamente duplicarse hasta superar los 40 millones de euros anuales (46,7 millones de dólares).
Las negociaciones incluyen el suministro de balones para la principal competición de clubes, la Liga de Campeones, aunque los analistas advierten de que este llamativo acuerdo no resolverá las carencias estructurales de innovación de producto que han penalizado a Nike en los últimos años. La operación se enmarca, además, en la antesala del Mundial de la FIFA de junio, otro hito clave en términos de marketing para la marca.Este posible acuerdo llega dos años después de que Nike arrebatara a Adidas el contrato para convertirse en proveedor oficial de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), un acuerdo que, según el diario alemán Handelsblatt, fue el mayor contrato mundial de equipamiento deportivo de aquel momento. Adidas abonaba alrededor de 50 millones de euros anuales, mientras que Nike duplicó esa cifra, según Handelsblatt.El rediseño de uno de los balones más emblemáticos del fútbol podría generar impacto entre los aficionados, aunque su efecto en la recuperación del rumbo de Nike tras varios trimestres débiles sigue siendo incierto.El analista de Morningstar David Swartz calificó las conversaciones como "un buen logro", aunque matizó: "Personalmente nunca he visto el logotipo de un balón de ftbol y he pensado: 'necesito unas zapatillas nuevas'".En paralelo, Nike ha ido perdiendo cuota frente a competidores más ágiles como On Holding y Hoka, de Deckers, impulsados por una mayor capacidad de innovación y propuestas más atractivas para el consumidor joven, en contraste con el estancamiento de lanzamientos comparables a iconos como las Air Jordan. El consejero delegado, Elliott Hill, que asumió el cargo en 2024, ha situado el fútbol y el running como ejes de reposicionamiento estratégico.No obstante, la empresa sigue afrontando dificultades para reducir inventario y el 31 de marzo anticipó una caída de ventas en el cuarto trimestre. China continúa siendo uno de los principales focos de debilidad, con descensos de dos dígitos en las ventas durante varios trimestres consecutivos."En términos de recuperar el ritmo, las grandes asociaciones corporativas no son una solución milagrosa", señaló el analista de Zacks Investment Research, David Bartosiak. "Ya sea reinventando la rueda o el balón, no aportan una innovación real", agregó.Swartz, de Morningstar, insiste en que Nike necesita productos con mayor diferenciación y funcionalidad para sostener el crecimiento de ventas.Aun así, la Liga de Campeones, principal competición de clubes de la UEFA, alcanza una audiencia cercana a los 1200 millones de espectadores, según el informe anual de la temporada 2024-2025.El analista de M Science, Drake MacFarlane, considera que un acuerdo de este tipo podría aportar beneficios a medio plazo, especialmente en Europa, al reforzar la credibilidad deportiva de la marca.No obstante, advierte de que su impacto requerirá tiempo para materializarse.